Cómo conseguir que convivir con los problemas y exigencias vitales no nos conduzcan a vivir desde la panorámica del estrés vital, es decir que no parezca que nuestra vida solo se circunscribe a problemas y problemas, sino que por el contrario tenga más peso vivir desde la búsqueda y el encuentro de soluciones pero no como un propósito que nos consuma sino como la aceptación de las dificultades de la vida y la actitud que nos permite ser felices a pesar de ello.
Vivir desde el estrés supone estar supeditados a:
- Vivir con urgencia.
Desacelera el ritmo para poder experimentar una realidad ante los problemas diferente, donde te dé tiempo para centrarte en otras cosas y no solo en las dificultades del día a día y además poder encontrar los recursos y permitir que se pongan en marcha con la calma y la concentración que necesitan.
- Vivir con sensación de amenaza.
La mayorá de los problemas no son tan amenazantes como parecen a ojos de nuestra percepción y no saber discriminar adecuadamente nos impone un desgaste por parte de nuestros mecanismos de defensa que contribuye a nuestra propia autodestrucción.
- Vivir con sensación de falta de recursos.
Muchas sensaciones no se corresponden con la realidad pero nos marcan erroneamente el camino y podemos autolimitarnos, empobrecernos aún cuando podríamos tener o encontrar recursos para afrontar las dificultades.
No permitas que el estrés te acelere, te perpetúe el miedo y solo sientas que no puedes.
