Pensamos que todo en la vida va quedando atrás como el paisaje en el camino, pero no somos conscientes del efecto que deja en nosotros salvo algunas experiencias a las que prestamos atención.
Todos sabemos que lo que somos, lo que conocemos, lo que mostramos, lo que aportamos, etc obedece a lo que hemos ido incoporando desde que nacemos y queremos creer que eso nos define y solo eso. Pero existe la otra cara, las experiencias con las que no nos identificamos, bien porque no nos acordamos, bien porque deseamos borrarlas de nuestra galerías de tatuajes infantiles.
Las experiencias tempranas impregnadas ya sea en nuestras sensaciones sentidas, emociones experimentadas o reflexiones y recuerdos asoman a lo largo de nuestra vida en momentos cruciales para nosotros, etapas estresantes, momentos críticos, de pérdidas importantes, de riesgos vitales de salud, etc.
Y ahí sugen las preguntas:
- ¿por qué me viene esto que creía superado?
- ¿por qué respondo de una forma que siempre he odiado?
- ¿por qué me vuelvo a sentir así?
Nuestro pasado biográfico personal tiene mucho más que decirnos de nosotros que nuestro pasado biológico.
- Puedes afrontarlo sin miedo, ya no tiene el poder de seguir haciéndote daño.
- Si sigues huyéndolo, siempre te perseguirás a ti misma.
- Descubrirlo e integrarlo es superarlo.
